La Danza en México se ha visto influenciada de una forma avasalladora por fuentes externas desde su creación hasta su desarrollo, maduración y posicionamiento actual. Primeramente la inclusión de técnicas ajenas a las tradicionales de antaño que surgieron autóctonamente sin haber sido encontrado, pisado, explotado y finalmente conquistado el país, segregó de manera inquisitoria la originalidad de una Danza creada en y por el pueblo mexicano. Pero claro que no podemos desdeñar el hecho de que las incursiones e influencias externas también abren las posibilidades, porque en primera no podemos permanecer ajenos a ellas así como tampoco ellas a nosotros, sólo que no hay que caer en el juego hegemónico que casi siempre se manifiesta al final del intercambio, porque se pierde tanto la base como el sentido original de la propia creación.
La Danza en México siempre se ha visto moldeada por cultura e historia, ambas compañeras inseparables de la misma, por lo que la juventud del siglo XXI ha encontrado una arena de expresión, donde dejar huella. Deposita en ella sus inquietudes que transmuta y transmite en los movimientos de su propio sentir, emanado de una era tan problematizada como rica en oportunidades para el planteamiento de propuestas estéticas novedosas. Para retomar la cultura del arte mexicano tanto en la Danza como en otras artes (Música, Teatro. Literatura, Artes Plásticas) actualmente se ha ido escavando en los resquicios de los artistas de principio del siglo XX que a suerte de no dejarse envolver en lo “moderno” y contemporáneo, supieron valorar más no revalorar el sentido profundo de las raíces de nuestros antepasados y a base de trabajo lograron añadir esa esencia propia/moderna/actual a sus trabajos y obras.
Actualmente existen en nuestro país decenas de colectivos/compañías conformados por jóvenes recién egresados que buscan expresar sus ideas y conceptos y que quieren trabajar finalmente en aquello a lo cual dedicaron sus estudios, esfuerzos, ganas, tiempo y por supuesto dinero. Esto representa un arma de doble filo porque no sé sabe hasta qué grado un bailarín recién graduado, fresco, abierto a muchas posibilidades y materia prima para compañías y grupos en busca de… puede competir con profesionales ya establecidos, conocedores de los trucos, artilugios y mañas del mundo laboral y del arte ya como negocio, si ambos tienen derecho a participar en el quehacer de la Danza actual de su país, continente y planeta, así como la obligación de compartir de forma mínima y exclusiva hasta global y masiva aquello que conocen y saben de su actividad porque es la sal, el agua y el pan de cada día de sus vidas, a eso decidieron dedicarse, formarse y desarrollarse. Pero por otro lado tenemos el apoyo de instituciones culturales gubernamentales que cada año abren convocatorias en diferentes disciplinas artísticas y en diferentes géneros de las mismas y fundaciones privadas que igualmente abren su visión a futuros proyectos de jóvenes creadores, frescos e innovadores, por lo que afortunadamente podemos decir que efectivamente si ayudan, claro que no pueden abarcar todo pero si tampoco los artistas se ponen las pilas, no van a caer del cielo y sin ningún esfuerzo, los estímulos y apoyos de las antes mencionadas.
Creo que la Danza en México como todas las artes, está pasando por una ola de reivindicación, siento que lo que va de este año ha sido realmente trabajado en el terreno creativo, de investigación y experimentación más que en la simple necesidad de alimentar al público con x, y, y z obra porque sino puede desaparecer el mismo y porque bueno, hay que cumplir aunque muchas caigan en la monotonía, exageración e incluso en la fanfarronería.
Como pude investigar por mi cuenta y por trabajos expuestos por mis compañeros, me di cuenta de que efectivamente se está trabajando por y para la Danza de nuestro país porque además de retomar y revalorar nuestras raíces, nos estamos abriendo a un universo de estilos dancísticos que hoy evolucionan alrededor de un mundo globalizado y efectivamente existe un intenso diálogo intercultural. En el México de hoy ya no se busca tanto la forma sin el contenido, por lo que los involucrados en esto, bailarines, coreógrafos, directores, investigadores y finalmente el público están más abiertos a posibilidades antes rechazadas, así la apertura al conocimiento de estas es mayor. Por otro lado tenemos que los apoyos económicos hacia todas las artes siempre se han visto truncados por el riesgo que implica ofrecer obras sin posibilidad de remuneración, esto pasa en México y todo el mundo, conocemos perfectamente la mafia guiada por intereses económicos que existe en este “negocio” del arte, que las becas, apoyos, subsidios, estímulos y demás se ven condicionados muchas veces a creadores verdaderos que por el simple hecho de no ser conocidos pierden olímpicamente el derecho a uno de los apoyos antes mencionados.
En general y en forma de conclusión, el panorama actual de la Danza en nuestro país se siente más solidificado y plantado al menos en el terreno de la Danza Contemporánea porque como mencioné antes el horizonte se va tornando claro y menos lejano a una verdadera Danza Mexicana constituida por su esencia pero meramente impregnada de fuentes externas imposibles de evadir si lo que se busca es una conformación íntegra,



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